Enviado por Karla86.   Envia tu propio relato.

Parecía que iba a ser un día tranquilo en la playa, hasta que llegaron tres invitados inesperados.

Era un día increíblemente caluroso y yo estaba, como es costumbre, relajándome en la playa. Disfrutando el sol y coqueteando con la mirada con algunos chicos. Me puse mi bikini azul favorito el cual, por cierto, es bastante revelador. Podía notar las miradas de los hombres al caminar. Era algo excitante.

Comencé a buscar un área un poco abandonada para poder tocarme un poco y terminé en un lugar muy bonito y solitario, de esos con arena rojiza. Estaba a punto de desatar mi sostén cuando escuché unas voces.

Antes de que pudiera voltear y ver quien era sentí una mano en mi trasero. Me sorprendí porque no me lo esperaba, pero lo disfruté y empecé a girar mi cabeza. Mientras lo hacía sentí otro par de mano en mi cadera, que se movían lentamente sobre mi estómago y llegaron a mis senos. Esas manos desataron mi sostén y cayó al suelo. Mis senos estaban totalmente expuestos. Yo estaba excitada.


Mientras uno de los hombres agarraba mi trasero el otro masajeaba y besaba mis tetas. Pude sentir una de las manos debajo de mi bikini, acércandose lentamente a mi vagina. Empecé a gemir lentamente porque estaba muy excitada. El tipo retiró mi bikini y cayó a la altura de mis rodillas. Ahora estaba completamente desnuda a la merced de dos hombres.

Me arqueé un poco para que mi culo estuviera más al aire. Ellos lo apretaban y le daban una palmada ocasional. Mi concha se empezó a humedecer y noté que ellos morían por tocarla. Les aseguré, entre gemidos, que estaba bien, que lo hicieran, porque realmente lo estaba disfrutando.

Los hombres empezaron a meter sus dedos y a lamer mi húmeda concha. Se quitaron sus shorts y pude ver sus enormes penes. En ese momento, estaba pensando en lo mucho que quería ser penetrada. “Cogánme, por favor” les dije en voz baja. Uno deslizó su pene por mi concha mientras el otro masajeaba mis senos.

Me pusieron contra la arena y comenzaron a tomar turnos para penetrarme. Mientras me cogían podía sentir sus dedos y sus lenguas  por todo mi cuerpo. Después de un rato, uno de los hombres se acostó debajo de mi y comencé a montar su gran pene. Sentí cada centímetro y no pude evitar gritar. Tuve orgamos múltiples como nunca antes.

Se acercó un tercer hombre y se metió la mano debajo de su short. Estabamos muy calientes y yo le dije, en voz baja, que se acercara, que yo sabía que quería penetrarme. Se acercó, sacó su pene y también me penetró en cuatro. Mientras, los otros dos hombres se me pusieron enfrente y acercaron sus penes a mi cara, donde los lamía por turnos.

-¿Te gusta eso, verdad? Me decían. No podía mentir, la verdad me encantaba.

Los tres estaban listos para venirse. Aún en cuatro, se acercaron a mi cara mientras yo los masturbaba por turnos. Pronto, los tres se vinieron en mi cara. Era un día soleado, y me quedé acostada en la arena con todo ese esperma caliente en mi cara.

Los tres hombres se pusieron sus shorts de nuevo y se fueron. Me limpié la cara, me pusé el bikini y me fui. Ahora ya sé a donde ir cuando quiera algo rápido.


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