Escrito por: Kefren Paris.
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Definitivamente no hay nada más hermoso, dulce y sensual que el impúber cuerpo de una niña de trece años, en aquel momento de su vida cuando sus divinos pechitos despuntan cual botón de rosa y su sexo apenas luce sus primeros vellitos cual hermosa pelusa…También es indescriptible ver y sentir su despertar sexual; jadeantes desde el primer beso, temerosas y al mismo tiempo osadas, siempre claudican al impulso del despertar de sus hormonas, rendidas por el goce que unas expertas caricias logran producirles, llevándolas al paroxismo de su primer orgasmo….

Al joven no le ocurre nada parecido, todos los hombres recordamos nuestra primera eyaculación, escasamente y dependiendo de las circunstancias , después de varios intentos masturbatorios logramos alcanzar el orgasmo acompañado de una ligera taquicardia o sobresalto, un pequeño dolorcillo en los riñones y el bombazo de dos o tres chorros de blanca esperma…Ahí se resume nuestra primera experiencia sexual, el “desvirgue” masculino, pues un coito propiamente dicho es otra circunstancia diferente, aunque para nada igual al de la mujer…

La mujer necesita entregarse plenamente al otro, a otra persona para disfrutar o al menos experimentar las ricas sensaciones del primer contacto sexual; sola difícilmente lograría alcanzarlo, pues ella necesariamente necesita ser penetrada por algo o por alguien, estimulada profundamente, además del contacto con otra persona para llegar al clímax…Nosotros en cambio, con una simple masturbación llegamos al orgasmo y casi siempre quedamos satisfechos…Me atrevería a asegurar que un alto porcentaje de las mujeres nunca se han masturbado antes de su primera relación sexual, por ello sòlo después de ser desfloradas y algunas veces ni siquiera con ello pierden su total virginidad; entendida ésta como su capacidad de respuesta y entrega plena al goce sexual…

La impúber chica que impulsada por el desespero que le produce su despertar hormonal, busca inconscientemente ser poseída a fin de calmar la natural sed de ser fecundada, se lanza fácilmente en brazos del primer hombre que se cruza en su camino; éste generalmente suele ser un familiar o algún allegado que le inspira la confianza suficiente para atreverse a experimentar aquello que tanto la atormenta….

Tengo un amigo, hombre culto de unos 55 años, procedente de una familia de numerosos hermanos mayores que èl, que me ha contado sus experiencias con algunas chiquillas, sus sobrinas, para ser exactos…

“Siendo muy niño- dice mi amigo-, tenía caricias íntimas con algunas de mis sobrinitas, en esa época tendríamos unos 10 años, jugando al papá y la mamá, terminábamos casi que follando…a mi ya se me paraba la pinguita pero no sabía qué hacer con ella, siendo campesinos, sin T.V. ni nada de eso, jamás habíamos visto cómo se tenía sexo, pues nuestros padres tampoco se dejaban ver, sin embargo yo me imaginaba que la mejor caricia para una mujer sería meterle mi pirinola entre su rajita…

Así fue que un domingo, cuando sólo nos acompañaba una hermana mayor, me puse a jugar con dos de mis sobrinitas, la pequeña sería nuestra hija y la mayorcita, también de 10 años, sería mi mujer…nos fuimos a una vieja casona y allí nos acostamos en el suelo, simulando ser nuestro hogar…me quedé en interiores y a ella la desnudé completamente… Instintivamente me puse erecto y sólo recuerdo que me dio por besarle la rajita y mamarle el gallito, ella suspiraba agitada quizás sintiendo algo parecido al orgasmo mientras yo seguía mamando sin que se me ocurriera masturbarme, pues aún faltaban unos tres años para aprenderlo cuando cumpliera mis 13 años, de pronto en medio del juego fue ella quien me dijo que se lo metiera en la rajita; estaba muy mojadita, pero cuando intenté penetrarla no logré hacerlo, tan solo le metí unos dos centímetros de mi pequeña verga, algo me impedía ahondar más y cuando lo intenté ella me dijo que le dolía, que mejor volviera a mamárselo…ahora comprendo que fue su himen intacto aun lo que no me dejó penetrarla y ciertamente no sería yo quien se lo rompería.

Mucho más tarde, a mis 20 años, estando en casa de mi hermana Sofía, quien se había casado con un viudo, tenía dos hijastras, una de 10 y otra de 12 años, cuando esta última cumplió los 13 y empezó a desarrollarse, fue mi dolor de cabeza pues varias veces se metió en mi cama buscando seducirme hasta que logró su propósito…

Esto ocurrió para una Semana Santa, todos los familiares habían madrugado a los actos religiosos, yo me quedé durmiendo un poco más…esa noche al acostarme ella me había dejado una nota bajo mi almohada diciéndome que vendría a buscarme…al amanecer la persona que estaba durmiendo en la misma pieza salió temprano y dejó la puerta entreabierta; cuando me di cuenta entró la chica y cerrando la puerta con cerrojo se metió en mi cama y empezó a besarme, acariciarme; ya que estaba entre dormido, me sobresalté y por un instante la rechacé: –María, qué haces? Pueden vernos. -Tranquilo amor, estamos solos, no hay nadie en casa a esta hora. Acto seguido me desarropó y como si ya tuviera experiencia me mandó la mano al bulto que ya estaba bastante tieso, pues no había tenido tiempo de ir al baño y estaba que me orinaba…Ella llevaba puesta una camisetica esqueleto y un pequeño shortcito que le servían de pijama; le quité la camiseta y ella misma se despojó del pantaloncito quedando en braguitas…la acosté boca arriba al rincón de la cama y empecé a mamarle sus divinos pechitos…¡Oh qué divinos! Firmes al tacto, apezonados, totalmente erectos y desafiantes, me llenaban la boca al chuparlos desesperadamente, con cada suspiro suyo sentía colmar mi aliento abarcando todo el pechito como si quisiera arrancárselo…ella gemía, se estremecía toda, levantaba su pelvis buscando instintiva algo que la penetrara…baje mi mano hasta su entrepierna y metí mis dedos entre sus braguitas, ¡oh que lindo bizcochito! Apenas empezaba a tener vellitos, estaba tan húmedo que embarró toda mi mano…entonces le quite sus cuquitos y baje a ese divino pocito, ¡oh que cosita más hermosa! Rosadito con un lindo botoncito rojo y palpitante en su comisura, fue ese gallito el primero en recibir mi atención, besándolo y lamiéndolo a mi antojo al tiempo que estrujaba ambos pechitos con mis manos, pasando mi lengua a todo lo largo de su rajita…con mis dedos, delicadamente separe los labios de su vulvita y ahí estaba su sello virginal todavía intacto, lo alcance con mi lengua, ella se estremeció soltando más jugos que yo bebí gustoso, extasiado…

Deje descansar ese capullo para subir de nuevo hasta sus pequeños pechos y mamarlos nuevamente como si nunca fuera a terminar, ¡qué delicia, qué ricura de pezoncitos! Me sorprendió sentir cómo ambos senos soltaron un ligero líquido almizclado a modo de lechita, fue una ambrosía que esta nena me regalo generosa…mientras esto hacia mi verga rozaba su cuquita que instintiva buscaba metérsela toda…. -¡Amor, papito lindo, por favor métamela, métamela ya! Suplicaba ahora al compás de apasionados besos, ya estaba lista para ser desvirgada…con mucha suavidad empecé a empujar poniéndosela en la entrada, seguí empujando cada vez más fuerte hasta que de pronto: -Oooohhh papito, no sabes cuánto tiempo estaba deseando este momento…nunca creí que sería tan feliz de ser tuya… -cómo lo sientes muñequita? Te duele mucho? -Un poco, pero por favor no lo vayas a sacar, solo quédate quieto un instante mientras me acostumbro al dolor….

De nuevo empecé a bombear suavemente pero con firmeza, hundiéndolo cada vez más, aumentando el ritmo a medida que ella se distensionaba y se entregaba al goce infinito de ser poseída por primera vez…cuando consideré que resistiría mis clavadas fuertes, cambié de posición y poniéndome boca arriba le pedí que se sentara encima de mí; con mucha gracia lo tomó en sus manitas diciendo: -Amor, déjame mirarlo, quisiera comérmelo a besos, ¿me lo permites? Respondí con un ligero movimiento de cabeza al tiempo que ella poniendo su pequeña boca en mi glande empezó a besarlo con mucha ternura….¡oh qué delicia! ¡cómo mamaba! Me sorprendió esa habilidad innata en una nena como ella…así estuvo un buen rato, entonces le pedí que me permitiera mamárselo a ella al mismo tiempo, haciendo un rico 69, algo que ambos disfrutamos muchísimo…lamí dichoso el hilillo de sangre de su virguito recién desflorado, pegándome de su gallito le saque de nuevo varios orgasmos… -Ven mi vida, súbete ahora y cabalga tu caballo bayo…

Esta vez no se tardó y pronto la tuve encima, con algo de temor se lo fue hundiendo hasta tenerlo completamente todo adentro…

-Oh que grande se siente, qué rico tienes tu cosa amorcito…exclamaba mientras cabalgaba con ritmo, viniéndose de nuevo varias veces…

A estas alturas yo estaba a punto de venirme, pero temiendo preñarla, pues estaba sin condón, le pedí que se pusiera en cuatro y desde atrás se lo metí en su chimbita y empujando con fuerza la penetré hasta el fondo arrancándole gemidos de placer, agarrándome de sus teticas le di a toda fuerza….

-Ooohhh María Mariaaaa mmmiiiaaaaa me vengooooooo……

Sacándoselo en el último instante me derramé en sus nalguitas salpicándole hasta la espalda con calientes chorros de esperma…

Esa sería su primera vez, pero no la última, repetiríamos nuestros encuentros varias veces, cada vez con más confianza y mayor plenitud…


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