Enviado por Lolita Calavera.

La verdad es que siempre me éxito mucho saberme dominada, que me amarrara, que me cubrieran los ojos, ser cómo un objeto, que hicieran conmigo lo que quisieran, esa fantasía siempre me había rondado en la cabeza y un día mientras leía relatos en un sitio como este me apareció un anuncio de un sitio de citas para gente que gustara del sadomasoquismo. Con un poco de inseguridad entré, hice mi perfil y subí un par de fotos mías.

Es increíble que no se me hubiera ocurrido antes, en los meses que llevo inscrita he conocido infinidad de fantasías y nuevas formas de practicar la sumisión.

Una de las primeras veces quede con un hombre de cuarenta años en su casa, nos pusimos de acuerdo en que al cruzar su puerta entraríamos en el juego y yo sería su esclava.

Al llegar me ordeno subir a la habitación y quedarme en ropa interior, agarro con brusquedad mi cabello por detrás y me hizo inclinarme sobre la cama y fuertemente bajo mi tanga hasta mis tobillos, me dijo que bajara lo mas que pudiera sin doblar las rodillas y me tomara de los tobillos, asi lo hice con bastante elasticidad, mientras el me observa de súbito sentí su lengua pasar desde mi vagina hasta mi ano en esa posición, un escalofrío me recorrió y me grito fuertemente que no me moviera, estaba tan excitada en esa postura tan expuesta, entonces se alejó, sentí miedo se levantarme pero un par de segundos después sentí un fuerte golpe en las nalgas con un pequeño látigo, fue hasta ese momento cuando sentí que mi excitación me estaba haciendo humedecerme, me mordí el labio inferior y permanecí en silencio mientras me preparaba para otro azote.

El segundo giro dio en el blanco de lleno en la parte central de mis nalgas, levantando una roncha roja en la carne. Luego deslizo su mano por la marca roja y metió dos dedos dentro de mi culo mientras con la otra mano volvía a tomarme del cabello para levantarme, se sentó en la cama y me coloco sobre sus rodillas mientras seguía moviendo sus dedos dentro de mí, solté un leve gemido y apretó más mi cabello, metió un tercer dedo, y grité, sentía dolor y una extraña sensación de que mi culo se estiraba pero también estaba tan excitada, se súbito saco los tres dedos y se puso de pie, ahora chupamela, me ordeno y yo cai de rodillas e introduje su pene lo más que pude en mi boca mientras gemía de placer, empezó a empujar más mi cabeza y yo ya no podía, di dos arcadas y el me separó para volver a azotarme.

Las sesiones duraban dos horas, entre dolor y placer, no puedo despegarme de esa pagina, adoro que hagan conmigo lo que quieran y que me gocen.

Si te llamo la atención puedes contactarme en la pagina de citas, soy Lolita Calavera.

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