Enviado por: Gis.

Mi madrastra es muy puta aunque mi padre no lo sabe. Se tira todo lo que se le pone por delante, yo creo que tiene un problema de ninfómana. El otro día pude ver claramente cómo se dejaba meter por un fontanero que vino a casa en ausencia de mi padre, pero extrañamente esto me excitó, sobre todo ver sus pechos operados redondos y perfectos e imaginar la lamida que les podía dar.

Así que cuando se presentó en mi habitación supuestamente para limpiar yo ya sabía lo que quería ya que le había visto mirarme de forma lasciva mientras entrenaba en mi bicicleta estática. Como soy mayor de edad no pasa nada, pensé yo, mi padre no tiene porque enterarse, estoy cachondo y no es mi madre sino mi madrastras. Ella llevaba una bata breve que apenas le tapaba el cuerpo y ser relamía la boca mientras me miraba a los ojos.

Sonreí, me estiré en la silla y me acerqué a ella. Soltó un profundo gemido y sin decir nada más se abrió la bata mostrando sus tetas bamboleantes. Se las agarré con brusquedad, agaché la cabeza y empecé a succionar los pezones hasta que la otra se retorció de placer y empezó a acariciarse el coño. Pero yo no iba a ceder tan rápido, así que la agaché y se la metí por el culo fuertemente hasta que gritó del dolor y de placer al mismo tiempo. La sujeté por la parte de atrás de la espalda y empecé a moverme hasta casi llegar al éxtasis. Entonces la senté encima de un armario y mientras le daba mordiscos furiosos en la boca le embestía una y otra vez. La guarra gritaba y se retorcía y me golpeaba pero yo seguí dándole bien duro hasta derramarme bien dentro de su coño caliente y jugoso. Ahora ella está embarazada, y no se si decir a mi padre que el niño puede ser mío ya que me he cepillado a la puta de mi madrastra.

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