Enviado por: Lola conejita.

Tengo dos hermanos muy competitivos entre ellos, siempre están con el cachondeo de quien es más fuerte, más alto, quien escupe mejor… Un día se les ocurrió hacer una competición de pollas. Se desnudaron en nuestro cuarto de estar cuando no estaban nuestros padres y me eligieron a mi como árbitro.

A pesar de que yo soy la mayor de la familia no me llevo más de un año y medio con mis hermanos. Eso sí, no nos parecemos nada físicamente; ellos son de piel oscura y huesos largos, mientras que yo soy castaña, con pechos medianos, cintura definida y bonitas piernas. Bueno pues, empezó la competición y ambos se abrieron la bragueta a la vez y empezaron a cascársela mirando una revista. Yo tenía que acercarme después con una regla y medir los centímetros.

Cuando me agache sobre uno de mis hermanos y empecé a medir derepente vi como su polla se ponía más dura aun. Sin pensármelo le di una lamida y mi hermano soltó un gemido. Que coño, pensé yo, estas oportunidades de follar con tus hermanos no se desaprovechan, dicen que los polvos incestuosos son los mejores.

Al ver que le chupaba la polla el otro hermano mío se acercó y también me metió su polla en la boca. Ahora estaban los dos muy juntos frente a mi y yo de rodillas, la regla olvidada y la competición también, con dos pollas enormes en la boca que casi no me cabían chupando con deleite. Mario sacó su polla, se tumbó en el suelo y me sentó encima metiéndome la polla por el culo. Alejandro se tumbó encima mía y me la metió por el coño. Nuestros cuerpos empezaron a moverse, los gemidos se podían oir desde la casa de los vecinos hasta que nos corrimos. Después cambiamos de postura para que me pudieran lamer el coño y sobar las tetas.

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