Enviado por: Anónimo.

Me gusta montar a caballo y de hecho siempre que puedo lo hago. También doy clases de equitación de vez en cuando con un pariente de mi madre que trabaja en un establo. El otro día cuando fui le vi con una camisa tan ajustada y con un pantalón que le hacía un culito tan bonito que me entraron ganas de follármelo y sabía que no iba a tardar en conseguirlo, ya que le había visto hacerme ojitos e incluso su pene aumentó de tamaño.

Cuando salimos a montar a caballo por la mañana yo iba detrás de mi pariente ya que quería enseñarme una técnicas nuevas. El caballo era muy grande y un poco nervioso por lo que me agarré a la espalda de Oscar. Este seguía hablando sin notar en un principio cómo mi mano iba bajando hacia su polla. Mientras galopábamos le desabroché la bragueta y metí toda mi mano agarrando los testículos y la polla y masajeando como una desaforada. Por lo visto le estaba gustando mucho porque dejó de hablar, empezó a gemir y su polla aumentó de tamaño.

Derepente y en pleno galope se dió la vuelta y me bajó las bragas aunque no le resultó sencillo del todo; imagínate a plena marcha de un caballo, intentando bajar las bragas sin que tu compañera se caiga del caballo. Después me la metió y no necesitó casi ni moverse porque el caballo le daba impulso. Me miraba, se reía hasta que arqueó su cuerpo, me abrazó y nos baño tanto al caballo como a mi de su semen caliente. Cuando llegamos al sitio donde íbamos a merendar follamos como conejos hasta 4 veces más.

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