Enviado por: Lia.

Cuando se murió mi madre mi padre adoptivo y yo nos quedamos solos. Él es muy atractivo y siempre ha gustado mucho a las mujeres, aunque a partir de la muerte de mi madre ya no sale con nadie (solían hacer tríos). Sin embargo un día apareció con una puta todo pintada y con un ajustado vestido azul y se encerraron en el cuarto.

Yo por curiosidad (soy virgen y tengo 16 años) me asomé y vi como ella le chupaba la polla. De repente mi padrastro abrió los ojos y se me quedó mirando y yo noté como mis pechos se endurecían y un líquido caliente bajaba en mis bragas. Me miraba fijamente mientras la otra le lamía el pene gimiendo levemente. Se levantó un tanto y sin dejar de mirarme apartó a la puta y me hizo un gesto de invitación con la mano. Me acerqué y me subí a a la cama.

Como te pareces a tu madre, la única mujer capaz de llevarme al paraíso en la cama a pesar de que de vez en cuando me guste follar con otras mujeres murmuró. Alargó la mano y me tocó los pechos endurecidos. Se que eres virgen, continuó, pero mi verga quiere dejar de hacerte pura y follarte duro. Me agarró los pechos, me quitó las bragas y empezó a lamerme el coño mientras me sujetaba por el pelo. Yo me retorcía y gemía y estaba cada vez más húmeda. Derepente sentí su verga deslizarse dentro de mí y romper mi himen; se paró un poco y empezó a moverse con ansias hasta derramarse dentro. No pasa nada dijo, la primera vez no te puedes quedar embarazadas. Pero yo seguía excitada y le pedí más así que me folló otras tres veces mientras la puta fumaba un cigarro y disfrutaba del dinero ganado sin hacer nada.

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