Enviado por: Anónimo.

Era un dia frío de invierno y como todos los años nos reunimos por Navidades. Vinieron mis dos primos de Canadá y una prima que vivía en Granada. Tanto los primos como la prima habían ganado mucho en lo físico durante el tiempo que no nos habíamos visto, y yo miraba disimuladamente el paquete tan grande que tenía mi primo Jaime imaginando las maravillas que podría hacer con eso.

Después de cenar nos fuimos a dar una vuelta y terminamos en el hotel donde estaban alojados mis primos. Dormían en tres camas separadas que en seguida juntamos ya que sabíamos a lo que veníamos. Para calentar el ambiente jugamos al sexy poker hasta quedar en pelotas y allí empezó la fiesta. Mi prima vino y empezó a chuparme las tetas mientras Jaime le metía la polla por su culo apretado y virgen. Mientras se movía encima de la verga no paraba de chuparme los pezones, de recorrer mi tripa hasta mi coño y de meterme dedos hasta que derramé líquido vaginal encima de su mano que chupó mirándome fijamente.

Después me vino el turno a mí, y mientras chupaba el culo de mi novia gozaba de la polla de dos de mis primos metidas por el culo y el chocho. Los otros jadeaban, me tocaban las tetas y no paraban de decir: que placer, que coño tan prieto, hay que bien se está, hum, humedécete más, déjame meter más la polla que me corro… Y para acabar la fiesta fuimos las dos primas folladas duro por los primos encima de la cama en postura de misionero que me encanta particularmente y por supuesto les dejamos correrse sin condón. A partir de entonces repetimos todos los años, e incluso a veces se suman las novias de ellos.

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