Mama nunca está en casa, papá nunca ha estado en casa. Soy el mayor de tres hermanos, los cuales por suerte no están a mi cuidado debido a que mama contrata a una niñera que los cuida desde que mama se va hasta que vuelve. Claro que a mí no me cuida, un chico de 16 ya debe ser más que independiente. Yo hago mi vida normal en mi cuarto, nunca he tenido mucho contacto con mis hermanos, mucho menos lo tendría con la chica que se encarga de ellos, eso hasta hoy. Los tres chicos podríamos decir que no tienen el mejor comportamiento que podría tener chicos de cuatro años. Ya me acostumbre a algunos gritos de la hermosa chica hacia ellos, pero esta vez los gritos que mis oídos presenciaron desde mi humilde habitación no eran de una chica enojada hacia un pequeño niño enfurecido. Era más bien gemidos de placer, que a medida que el tiempo transcurría se volvían más fuertes y profundos.
Me precipité por la escalera, empuje la puerta del cuarto de mis hermanos, para encontrar a la niñera con sus manos en el flácido y pequeño pene de mi hermano mientras con sus manos hacia un suave y lento movimiento el cual a cualquier hombre mayor le sería muy placentero. La cara de la hermosa chica cambio en el instante que se abrio la puerta. Claramente alejo las manos de mi pequeño hermano, estábamos  todos enmudecidos, un silencio de misa. Rompi el hielo con un simple “bajemos a hablarlo”, ella levemente asintio. Ya en mi cuarto le pedí que me explicara lo que había pasado, pero no me concentré, note como se le marcaba su carnosa y hermosa vagina con el apretado short. Luego me concentré en sus gigantes pechos. Ella era perfecta. Sin dejarla terminar la empuje hacia mi cama, estaba decidido a violarla ya que eso había hecho ella con mi hermano. Rápidamente le saque como pude su shortcito, quedó al descubierto su ahora jugosa conchita. La tenía agarrada y ella hacia fuerza para liberarse, era tal la desesperacion que lo logró, pero fue para mejor. Ella no se liberó para salir de mi cuarto, sino que para tirarme fuerte contra la cama, bajarme rápidamente los vaqueros, buscar mi ahora erecto y grande pene y me dio una increíble mamada. Primero empezó suave, solo dándole besos y pasando la lengua por todo mi tronco suavemente. Me miraba fijamente con cara de chica culpable bien cachonda. Yo estaba retorciéndome de placer, luego se lo metió entero en la boca. Movia rápidamente la lengua, lo entraba y lo sacaba rápidamente de su boca, lo succionaba. Yo me estaba por venir y ella se dio cuenta, entonces freno, se levanto, me miró y pronunció de una manera muy seductora:
– Quiero que me penetres toda muy fuerte, soy toda tuya.
No podía creer que tenía a la niñera en cuatro y mi pene entraba y salía primero suavemente de su húmeda concha, luego cada vez con más intensidad.
–  Estoy muy cachonda lindo, dámela toda por el culo, toda, la quiero enterita.
Claramente obedecí, la penetre muy fuerte, ella comenzó a gemir como nunca, era una auténtica leona en la cama.
– No pares por favor, no pares. Metemela toda, soy enterita tuya, no pares nunca.
Estaba demasiado excitado, tenía a la hermosa niñera en mi cama en cuatro y la están penetrando fuertemente por el culo mientras ella gritaba a todo lo que podía.
Mis hermanos desde su cuarto empezaron a llorar, no sé si porque sintieron los gritos de la niñera o simplemente notaron ausencia de la niñera culona.
–  No importa, pueden esperar, ahora importamos solo yo y vos. Por nada del mundo pares, seguí dándome fuerte por el culo que me encanta.
Los llantos aumentaban, y eran los 3 que estaban llorando. Yo tampoco aguantaba más, saque mi pene, y salió un chorro caliente de leche que aterrizó en el gordo y excitante culito de la niñera, ella al sentir el líquido espeso y caliente recorriéndole todo su culito hasta llegar a su conchita se vino ella también enseguida, los dos dieron un ultimo gran grito de placer.
Ella se levanto, se vistió rápidamente para atender a los gritos de mis hermanos. Antes de irse, me miró con cara de petera, y de una forma muy seductora balbuceo:
– Me encanto. Ahora sos todo mío, mañana lo haremos de nuevo, y así todos los días.
Antes de cerrar la puerta lo último que vi fue un shortcito todo mojado adelante y atrás. Lentamente me comencé a vestir y a prepararme para lo que vendría mañana, pasado, traspasado y siempre…

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